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En el año
1.927 dos vecinos del barrio
de Les Roques, Pepe Gilabert
y Simón Arlandis, fueron
el trampolín de lo que
hoy son las fallas en Dénia,
y cómo no, iniciadores
de lo que después sería
la Fallo Dto. "Les Roques".
Unidos a otros vecinos, confeccionaron
un muñeco de tela, que
rellenaron con alga de la playa,
llamándolo "Tío
Pep". El día de
San José lo pasearon
por toda la población
para, posteriormente, quemarlo
encima de un montón de
muebles viejos y otros enseres
domésticos asequibles
al fuego. Se sabe que esta "primera"
comisión estuvo integrada
por unas 10 parejas de jóvenes
y otras 2 personas más
mayores.
20 años después,
en 1.947, de nuevo dos vecinos
de la calle Olivera plantan
una nueva falla. En esta ocasión
es Bautista Crespo, propietario
del "Bar Cebolla"
quien pide el correspondiente
permiso al Ayuntamiento. Paralelamente,
un grupo de "Pepes"
agrupados en la denominada "Peña
del Tío Pep" plantan
otra falla en la Plaza del Mercado.
Son pues, 2 las fallas que se
plantan en nuestra ciudad el
año 1.947. Ignorar una
en favor de otra, como tradicionalmente
ha venido ocurriendo, es una
falta de rigor histórico.
A raíz de esto, este
mismo año de 1.947 se
convoca una reunión en
el café Neutro a la que
asisten vecinos de distintas
barriadas, y fruto de ello fue
la constitución de la
Junta Central Fallera de Dénia
y el nacimiento de los distritos
Centro, Marítimo, Oeste
y Roques. De este modo se inicia
el caminar de la fiesta de modo
organizado y no de forma esporádica
como la falla de 1.927, y otras
que se sabe, hubieron posteriormente
en otros puntos de la localidad.
(Barrios del Oeste y Baix-la-Mar).
Atendiendo a lo
anteriormente expuesto, 1.947
marca el arranque como distrito
fallero del barrio de Les Roques,
culminado en marzo de 1.948
con la plantà del primer
monumento fallero, de igual
modo que lo hicieron las comisiones
del Dto. Marítimo (Baix-la-Mar)
y Centro. No ocurrió
de la misma forma en el barrio
del Oeste, ya que por diferentes
circunstancias, no llegaron
a plantar falla en el año
48, haciéndolo por primera
vez en 1.949.

En marzo de 1948 culmina el
primer año de existencia
de Les Roques con esta falla.
En este ejercicio fallero (47-48),
Les Roques, organizado en torno
a su comisión, vio recompensados
sus esfuerzos de varios meses
con la plantà de su primer
monumento, -aunque en realidad
fuese la tercera falla de su
historia-, pero no solo eso,
sino que, al mismo tiempo, movido
por el entusiasmo artístico,
un vecino del barrio, Ramón
Marí, plantó
por propia iniciativa la que
podemos considerar como la "primera
falla infantil", eligiendo
para ello el cruce de las calles
Nueva, Horno de Algarra y Virgen
de los Desamparados.
Fue su primer presidente Miguel
Mahiques Coll y la Fallera Mayor
Francisca Torres Payá,
a quienes acompañaron
Paco Balando, Bertomeu Pastes,
Jaime de la Sala, Juan Pastes,
Pepe Mengual, Quico el Curro,
Juan Ferrer, Joaquín
Ferrer, Pepe Forment, Salvador
Mengual, Vicente Crespo, Lorenzo
Mezquida y Vicente l’Escolà.
Para su ubicación se
eligió el lugar donde
tradicionalmente se ha venido
situando hasta nuestros días,
en la confluencia de las calles
San Narciso y San Francisco.
Posteriomente, con la apertura
de la nueva Avenida del Cid,
el lugar ganó en espacio
y amplitud, permitiendo a las
comisiones de la denominada
2ª época, soñar
con la construcción de
monumentos descomunales. De
la construcción de esta
1ª falla se encargó
Honorato Salvador Gadea, vecino
del Barrio, tratando el tema
del agua potable, ya salada
en aquellos remotos años.
De este primer año data
la idea del diseño del
emblema de la falla, el mismo
que en esencia aun rige: unas
rocas encendidas en llamas.
A lo largo de la historia de
esta falla han habido diversas
modificaciones, fruto quizás
de la habilidad del artista
del momento. Así pues,
el primer emblema que aparece
en el primer llibret es muy
similar al actual, sin embargo
el primer cuño que se
utiliza para sellar rifas y
loterías, refleja la
imagen de nuestro castillo,
pero visto desde el puerto.
La última modificación,
aunque no la debamos entender
como tal, pues ya se había
utilizado esporádicamente-,
se produce recientemente, a
raíz de la disputa mantenida
tras la creación de la
Falla Darrere del Castell, al
decidir colocar encima de las
rocas, la imagen del castillo,
y sobresaliendo de este, las
llamas. A raíz de la
publicación por la Junta
Local Fallera de su primer libro
oficial en color, José
Antonio Moya plasmó este
emblema en un bonito dibujo
que se ha venido utilizando
en la confección de este
libro por parte del mencionado
ente fallero.
La primera Banda de Música
de la que en estos momentos
se tiene noticia es en 1.949,
la "primitiva" de
Dénia, posteriormente
desaparecida, dirigida por el
maestro Fermín Ribes.
También en este año
de 1.949 se organiza la 1ª
Comisión Infantil, siendo
los niños Juan Emilio
Monterde y María Teresa
Adsuar los primeros presidente
y Fallera Mayor.
Durante algunos años,
los monumentos falleros fueron
proyectados y realizados por
artistas y artesanos del barrio
y de Dénia, con la incondicional
ayuda de los propios miembros
de la Comisión, dentro
de las posibilidades de cada
cual. Cabe citar entre ellos
-aunque todos son merecedores
de mención-, a Honorato
Salvador, Ramón Marí,
Vicente Monllor, José
Roldán, Vicente Ramírez...
Afortunadamente, en estos últimos
años parece adivinarse
un resurgir de artistas falleros
de nuestra ciudad que han venido
realizando algunos monumentos
-tanto infantiles como grandes-
para diversas comisiones. Concretamente,
en este último ejercicio
95-96, nuestra falla infantil
ha sido realizada en Dénia
por José Ginestar Morán.
Entre aquellos primeros años
y estos últimos hay que
hacer mención especial
a Joaquín Ortolá
Tent, autor de nuestra falla
infantil durante 10 ejercicios.
Fue precisamente el mismo presidente
que inició el caminar
de nuestra Falla, Miguel Mahiques,
quien en 1.954 se alzaría
por primera vez con el preciado
galardón del primer premio,
aunque de 1.948 a 1.954 ya se
había conseguido un segundo
de la mano de Andrés
Ferrer en 1.951.
Formaron parte de la comisión
de 1.954 Antonio Soriano en
la vicepresidencia, en la secretaría
Blas Cardona, siendo tesorero
Paulino Costa y Contador Vicente
Moncho. La distinción
de ser nombrada Fallera Mayor
recayó en Tonica Sivera
y sus damas fueron: Paquita
Noguera, Vicenta Vengut, Luisa
Ferrer, Paulina Pedrós.
Los infantiles tuvieron como
Fallera Mayor a la niña
Lolita Almiñana.
De la construcción de
los monumentos se encargaron
Ramón Marí y Honorato
Salvador. Cada uno se encargó
de confeccionar la infantil
y la grande respectivamente.
La de Honorato eligió
como tema argumental el cine,
utilizando los títulos
de películas famosas
de la época, como motivo
satírico de crítica
de los problemas de la ciudad.
Por parte de esta comisión
se editó un magnífico
"llibret" con una
preciosa portada obra también
del artista de la falla, Honorato
Salvador. En su interior se
incluyeron trabajos literarios
de José Roldán,
Domingo Cabrera, Juan Bta. Ferrer
y Joaquín Gillem. Ya
en 1.948 Les Roques editó
su primer llibret, costumbre
mantenida año tras año,
aunque se ha perdido en los
más recientes. El último
se realizó en 1.991 siendo
los hermanos Manuel y Chelo
Pallás los máximos
responsables y Fco. Javier Signes
y María Amparo García
los cargos infantiles. Sin embargo,
sí se edita anualmente
desde 1.988 un "llibret",
eminentemente publicitario-,
conmemorativo de nuestro torneo
de "Futbol-Sala Fallero
Mixto".
Como colaborador de artículos
y poemas para los llibrets,
debemos reseñar posteriormente
a los citados con anterioridad
a Vicent Balaguer Bisquert,
colaborador incansable e impagable
en temas falleros.
El 2º premio
volvería a ser para Les
Roques en 1.957, con Salvador
Molina y Paquita Ferrer Maurí,
en 1.960 con José Forment
García y Josefa Manzano
Montiel y en 1.961, con José
Oliver de Cárdenas y
María Teresa Giner Carrió.
La falla de 1.989,
debido a su descomunal tamaño,
es llevada a la Ronda de las
Murallas.
Pero las dificultades no cesaban
y en marzo de 1.961 se plantó
la última falla de lo
que ha venido a denominarse
"la Primera Época".
Los recelos suscitados desde
el Ayuntamiento, al pretender
traspasar las fallas al mes
de Julio para hacerlas coincidir
con las Fiestas Patronales,
desanimó a los falleros,
quienes se inhibieron, comenzando
unos años de vacío
festivo.
Han de pasar 5 años
para que en 1.966-67, se inicie
de nuevo la vida fallera en
Dénia y en este distrito.
Aunque el impulso motor surgió
en esta ocasión del ámbito
fallero ligado a la Comisión
del Centro, el espaldarazo definitivo
le fue dado desde el Ayuntamiento
y el Centro de Iniciativas Turísticas.
Nuestro consistorio, que si
bien años atrás,
veía la fiesta con recelos,
en este ejercicio fallero si
le prestó su incondicional
apoyo, eligiéndose una
nueva Junta Local presidida
por José Antonio Castro
y de la que formaron parte Vicente
Monllor (hombre estrechamente
vinculado a la Falla Roques
durante la 1ª época),
Salvador Crespo, Roberto Roselló,
Juan Gutiérrez (Presidente
de Les Roques durante los dos
años siguientes), José
Mezquida y como secretario-tesorero,
Emilio Valls.
Con José Vives Altet
y Boufilia Mezquida Verbo se
inicia la segunda época
o actual, que de nuevo vuelve
a traer al barrio, en 1.971,
un primer premio, - de la mano
de José Pastor Ginestar
y María Fca. Noguera
Cheza-, varios segundos (1.968,
1.972...), algún tercero
(1.973, 1.982...), por recordar
algunos, aunque los más,
-naturalmente injustificados-,
son los que están de
la mitad hacia el final.
En esta segunda época,
se mantiene como emplazamiento
de los monumentos los tradicionales,
es decir, cruce de las calles
San Narciso y San Francisco,
-posteriormente ampliado con
la apertura de la Avda. Del
Cid-, para la falla grande,
y San Cristóbal-Sardo
para la infantil. Con los años,
los inconvenientes de esta segunda
ubicación han motivado
que últimamente la falla
infantil sea plantada a escasos
metros de la grande, lo que
permite un mejor cuidado y vigilancia,
al mismo tiempo que abre al
tránsito rodado parte
del barrio, cuyo acceso se ve
completamente interrumpido durante
los días de fallas. Como
excepciones a esta ubicación,
en 1.984, con Francisco Puig
y María Teresa Fornés,
la Falla se desplaza unos metros
hacia la Avenida del Cid, motivando
airadas protestas de algunos
sectores del distrito. También
en 1.989, con Baldomero Jareño
y Paqui Ausina, el monumento
es llevado a la Ronda de las
Murallas, dado su descomunal
tamaño, (el mayor jamás
plantado por nuestra Comisión,
con unos casi 20 metros de altura
y alrededor de 10 de diámetro).
La mala fortuna, la incesante
lluvia y un jurado que no estuvo
a la altura de las circunstancias
nos relegaron a un inmerecido
5º lugar.
En 1.986, bajo la presidencia
de Jaime Pedrós y teniendo
a Isabel Llorens Martí
como Fallera Mayor, se recupera
el Himno de les Roques, compuesto
durante los primeros años,
y que había sido completamente
olvidado. El reestreno durante
la presentación fallera,
a cargo del "Orfeó
de Dénia" y la "Agrupación
Artística Musical"
constituyó un emotivo
acto.
Las carrozas falleras de nuestras
Fiestas Mayores se han convertido
en la segunda actividad fallera
por excelencia, con elevados
presupuestos que rozan el millón.
La Comisión ha volcado
en los últimos años
sus esfuerzos en esta faceta,
viéndose recompensada
con diversos premios entre los
que destacan dos segundos en
mayores, los años 1.974
con José Sanz y Margarita
Agulles y 1994, con José
Antonio Moya y María
Fernández, otro 2º
en 1.995, con René Miralles
y Celia Roselló, además
de un primero, en infantiles,
en 1.980 con Pedro Jareño
y María Monserrat Ahulet
y un 2º en 1.995, con Edgar
Arbona y Raquel García.
En estos últimos años,
al igual que ocurre con los
monumentos falleros, se nota
un resurgir de artistas de nuestra
localidad. En Les Roques, se
viene confiando estos menesteres
a José Antonio Moya y
Vicente Femenía y Abel
Miralles, autores de las carrozas
grande e infantil del año
1.995.
Además, la carroza de
1.989 que paseó a Antonio
Perles y Alicia Sapena, y a
los niños Jesús
García de la Reina y
Verónica Vallalta, que
fue inmerecidamente premiada
con un 5º lugar, diseñada
por Pepe Simó, sirvió
para pasear en Valencia a la
Fallera Mayor de esta capital,
Srta. Covadonga Balaguer.
Desde 1.985, siendo presidente
José Cabrera y Fallera
Mayor Isabel Suárez,
la falla viene sufragando mayoritariamente
sus gastos con el juego "la
lotería", que se
realiza diariamente en el casal,
siendo atendido por turnos de
falleros y falleras. Esta constante
presencia de simpatizantes y
falleros en nuestro local, motiva
una total integración
de la falla en el barrio y una
gran animación.
Si alguien se toma la molestia
de contar todos los ejercicios
falleros, descubrirá
que suman 50, con la salvedad
de haber varios sin actividad
fallera por las causas ya mencionadas
anteriormente. Esto ha motivado
el que esta Comisión
haya decidido iniciar los preparativos
para celebrar sus "Bodas
de Oro".
En el ejercicio 91-92, siendo
presidente Mateo Mut Martínez
y Fallera Mayor Isabel Suárez
Cabrera, son aprobados definitivamente
los estatutos de la Comisión.
Concretamente el día
9 de Octubre, siendo visados
por la Generalitat Valenciana
el 29 de Noviembre de 1.991.
Tres de las falleras de Les
Roques han ostentado en estos
años de historia el título
de Fallera Mayor de Dénia.
Estas han sido: Antonia Redondo
Berenguer (1.975-76), Adela
Chelet Ordínez (1.976-77)
y Tere Vallalta Perles (1.984-85).
Por otra parte, también
son varias las personas ligadas
a esta comisión y que
han sido distinguidas con el
nombramiento de falleros ejemplares,
considerado como el máximo
reconocimiento otorgado en las
fallas dianenses. Ellos han
sido José Roldán
Ballester en 1977; Vicente Ramírez
Atienza, -a título póstumo-,
en 1980; Adela Chelet Ordínez,
también en 1980; José
Cabrera Gil en 1982. Además,
Vicente Monllor Roselló
y Ramón Marí Ivars,
lo recibieron en 1977 y 1979
respectivamente, aunque no estando
vinculados ya a Les Roques.
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