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LA FOGUERA DEL SALADAR
En marzo de 1.947 cristaliza la fiesta fallera con la renombrada "Peña del Tío Pep", que eclipsó a la segunda de las fallas de la calle Olivera, -también del mismo año-. A raíz de ello, los dianenses "...verán logrados sus sueños de gloria que son los de imitar a la capital del Reino Valenciano...". En consecuencia, al año siguiente, se crean los distritos falleros de Les Roques, Marítimo, Oeste y Centro y surge la Junta Central Fallera de Dénia. Sin embargo, parece ser que el barrio del Saladar, cuyo patrono es San Juan Bautista, (y cuya imagen en azulejos de cerámica policromada al estilo de la época, se conserva adosada a la fachada de las casas nº 33 y 35 de la c/. Diana), no tenía muy claro si debían dedicar fiestas a San Juan o a San José y prueba de ello es que mientras Dénia se prestaba a organizar fiestas falleras, el Saladar prefería plantar sus primeras hogueras, a pesar de que en la famosa reunión del Café Neutro en que se crearon los distritos anteriormente citados, sí se barajó la posibilidad de crear el del Saladar, pero lo cierto es que quedó incorporado a la demarcación fallera del Centro, -o quizás por ser un barrio relativamente reciente y sin la suficiente entidad-. Lo cierto es que sea del modo que fuera los jóvenes que allí residían, se organizan en 1.951 en la "Foguera del Saladar", siendo su primer presidente Vicente Bertomeu Giner, y a quien acompañaron José Cholbi Sapena en la vicepresidencia, Gabriel Bordes Martí como secretario y Salvador Santacreu Ausina como tesorero, siendo vocales P. Vallalta, E. Gil, C. Fornés, J. Pastor, R. Cervera, A. Gil, A. Miñana, y F. Ladios. Como reflejo de esta difícil disyuntiva, se compusieron los siguientes versos para el llibret de la foguera: Chimo seguit es baralla La hoguera, fue hubicada en el Passeig del Saladar, cerca de donde lo es actualmente la falla del mismo nombre. La plantà se efectuó a las 23 horas del día 22 y se quemó a la 1 de la noche del 24 al 25. Ya no es un montón de objetos inservibles, paja, etc. Como en Alicante desde 1.928, se trata de un monumento más o menos coherente, de carácter artístico, al estilo de las fallas. Han surgido en Dénia las hogueras tal y como las entendemos hoy en día. Como remate, se criticaba el estado de ruina y abandono en que se encontraba El Saladar, y se hacía un llamamiento a la esperanza: "Amic Yho Mhen Fhot, no plores También este año, la Comisión del Saladar nombra la 1ª Reina del Foc, -actualmente denominada Bellea-, recayendo tal honor en la Srta. Rosita Cabrera Pedrós y como Damas de Honor se eligen a las Srtas. Pascualita Morera Ferrer y Consuelo Fernández Gómez.
Al año siguiente, -1.952-, se vuelve a organizar la comisión presidida por José Cholbi, y con Antonio Romá de vicepresidente, Domingo Cabrera de secretario, Rafael Cervera de tesorero, Vicente Crespo de contador, y una larga lista de vocales organizados por comisiones de trabajo, -rifas, pintura, festejos, etc.-, en la que figuraban Vicente Bertomeu, Vicente Mengual, Salvador Santacreu, Gabriel Bordes, Pascual Vallalta, Antonio Gil, Eduardo Gil, Jaime Hermenegildo, Rafael Vives, José Pastor, Eliseo Cervera, Ramón Marí, Antonio Miñana, Antonio Llorca, Antonio Pérez, Francisco Ladios, José Femenía y Francisco Gil. En un folleto de presentación pedían a sus convecinos: "...que sigan con el mismo ardiente y fervoroso entusiasmo que hasta la fecha han tenido hacia su foguera, para que ésta sea como siempre un galardón para nuestra barriada y un orgullo para Dénia y su fiesta foguerera". En ambas ocasiones hubieron verbenas a los pies de la imagen de San Juan descrita anteriormente. También sabemos que se tuvo en este segundo ejercicio la correspondiente sección femenina, pero no hemos podido averiguar este dato. Se criticaba todo lo relacionado con la recogida de la basura. El cuerpo central o remate consistía en una representación del carro y la burra que por aquellas fechas era el único medio de recogida. Tendría sobre unos 10 metros aproximadamente de altura por otros tantos de base, -en la que no se situaron otras críticas-. No es descabellado pensar que en coherencia a lo criticado el primer año, en este se intentara volver a llamar la atención sobre la falta de limpieza del barrio y su abandono. Incomprensiblemente, pese a su arraigo popular, ni se consolidó la foguera como fiesta característica de la barriada por ir en solitario, ni se consiguió por el polémico enfrentamiento de las dos tendencias festivas. Lo cierto es que no perduró, desapareciendo por completo al finalizar San Juan. |
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